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Prevención de ACV: La Conexión Cerebro-Corazón

Por Equipo Médico LasoVital • 22 Enero, 2026

22 Enero 2026 6 min de lectura

En Paraguay, el Accidente Cerebrovascular (ACV), ictus o derrame cerebral es una de las principales causas de muerte y discapacidad. Lo que muchos ignoran es que el factor de riesgo modificable número 1 para tener un ACV es simplemente la HTA (Presión Arterial Alta).

¿Cómo daña la presión al cerebro?

El cerebro se alimenta de una red de vasos sanguíneos muy finos y delicados. La hipertensión crónica actúa de dos formas destructivas:

  1. Ictus Isquémico (87% de los casos): La presión alta endurece las arterias (aterosclerosis), facilitando que se formen coágulos o trombos que viajan al cerebro y bloquean el flujo.
  2. Ictus Hemorrágico: La fuerza excesiva de la sangre debilita las paredes arteriales hasta que se rompen, causando sangrado dentro del cerebro.
Dato de Esperanza: El estudio INTERSTROKE confirmó que controlar la hipertensión puede reducir el riesgo de sufrir un ACV en casi un 50%. Es la intervención médica más efectiva que existe hoy en día.

El Factor "Arritmia"

Otro villano silencioso es la Fibrilación Auricular (un tipo de latido irregular). Esta arritmia hace que la sangre se estanque en el corazón, forme coágulos y estos viajen directo al cerebro. Las personas con hipertensión tienen mucho más riesgo de desarrollarla.

Tu Escudo Protector: BIOSCAN

Aquí es donde la tecnología salva vidas. El BIOSCAN F1701T no solo mide tu presión, sino que cuenta con un detector de IHB (Irregular Heartbeat).

Si ves el símbolo de "Corazón Vibrando" en tu pantalla frecuentemente, tu equipo te está avisando de una posible arritmia. Esta alerta temprana te permite ir al cardiólogo antes de que ocurra un evento cerebrovascular.

BIOSCAN

BIOSCAN F1701T - Detección IHB

Tecnología avanzada que identifica latidos irregulares durante la medición de presión. Una función que puede salvarte la vida.

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La Regla de los 10 mmHg

Estudios meta-analíticos han demostrado que por cada reducción de 10 mmHg en tu presión sistólica, tu riesgo de ACV baja un 41%. No necesitas cambios radicales para ver beneficios enormes; necesitas constancia y control.