Es la pesadilla de cualquier paciente y médico: tomas 3 medicamentos diferentes a dosis plenas (incluyendo un diurético) y tu presión sigue por encima de 140/90 mmHg. Esto se llama Hipertensión Resistente. Pero, ¿es realmente resistente tu cuerpo, o hay un error en el diagnóstico?
Paso 1: Descartar la "Pseudorresistencia"
Antes de agregar una cuarta pastilla, los expertos de la AHA (Asociación Americana del Corazón) piden descartar causas falsas. La más común es la mala técnica de medición o el efecto de bata blanca.
Se estima que 1 de cada 3 pacientes diagnosticados con hipertensión resistente en realidad tienen Pseudorresistencia. Su presión en casa es normal, pero se eleva por estrés en el consultorio o porque el médico usó un brazalete muy pequeño.
La Importancia del Monitoreo Domiciliario (MDPA)
Para confirmar si realmente eres resistente al tratamiento, debes realizar un protocolo estricto de medición en casa durante 7 días:
- 2 mediciones por la mañana (antes de medicamentos).
- 2 mediciones por la noche (antes de cenar).
- Usar un equipo validado clínicamente.
Si el promedio de estos 7 días es menor a 135/85 mmHg, ¡felicidades! No tienes hipertensión resistente, tienes hipertensión de bata blanca y tu médico podría reducir tu medicación.
Causas Reales (Si se confirma)
Si se descarta la pseudorresistencia, el médico buscará causas secundarias como:
- Apnea del sueño (ronquidos fuertes).
- Problemas hormonales (aldosteronismo).
- Consumo excesivo de sal o alcohol.
- Medicamentos que suben la presión (antiinflamatorios como ibuprofeno).
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El primer paso para tratar la hipertensión resistente es medirla correctamente. Confía en la tecnología validada.
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